Seguridad en la donación de sangre

Existen en la actualidad técnicas de biología molecular muy sensibles para analizar la sangre donada y prevenir la transmisión de virus como el VIH y las hepatitis. No todos los centros de donación cuentan con esta tecnología; sí lo hacen instituciones de referencia como el Hospital de Clínicas o el Garrahan. La Fundación Hemocentro Buenos Aires remarca la importancia de proteger tanto al donante como al receptor de la sangre extremando las medidas de seguridad y también recuerda que es fundamental que haya más donantes voluntarios que se acerquen espontáneamente algunas veces al año, y no sólo cuando se les solicita reposición.

Seguridad en la donación de sangre

En Argentina, diversas instituciones ya están empleando tests de biología molecular que contribuyen a garantizar que la sangre donada sea más segura, reduciendo el riesgo de transmisión de infecciones. Este sistema, denominado ‘análisis de ácidos nucleicos’ (NAT, por sus siglas en inglés) permite detectar aún las infecciones más recientes por virus del VIH-sida o hepatitis B y C, entre otros, y de este modo se evita el contagio.

Esta prueba ya permitió descubrir en el país varios casos de sangre contaminada que, de otra manera, habría sido transfundida a pacientes. Los componentes de una sola unidad de sangre pueden ser utilizados en uno a cuatro receptores, lo que puede propagar la enfermedad aún más.

En el último Congreso Argentino de Medicina Transfusional, la Fundación Hemocentro Buenos Aires presentó cuatro casos de hepatitis B, tres de VIH y uno de hepatitis C, encontrados en un lapso de poco más de dos años, que se hubieran transfundido de no haber realizado estas pruebas, efectuadas con el equipo Procleix Ultrio Assay, de Novartis.

El Dr. Roberto J. Fernández, médico especialista en hemoterapia y director médico de la Fundación Hemocentro Buenos Aires, explicó que “esta tecnología revolucionó la capacidad de los bancos de sangre para realizar pruebas de detección de patógenos potencialmente infecciosos e interceptarlos y, simultáneamente, continuar garantizando el suministro puntual de sangre a pacientes y hospitales. Da una seguridad extrema, posee una alta sensibilidad para detectar el virus y reduce casi por completo el riesgo de transmisión”.

“La seguridad de la sangre depende de muchos factores, entre los cuales se incluye el estudio sistemático de la sangre donada”, aseveró el especialista. “Si bien en comparación con lo que sucedía hace 30 años, este riesgo ha disminuido significativamente en todo el mundo, sigue siendo una preocupación”.

El método tradicional para el análisis consiste en pruebas serológicas, que detectan los anticuerpos contra los virus o antígenos virales. No obstante, existe un lapso desde la exposición del donante a un virus hasta el momento en que se detecta por las pruebas de laboratorio, que se conoce como ‘período de ventana’. “Es durante este período cuando puede pasar inadvertido el riesgo de infección en la sangre donada”, comentó el Dr. Fernández, quien explicó que “las NAT acortan ese período de ventana y, por lo tanto, ofrecen a los bancos de sangre una sensibilidad mucho más alta para detectar infecciones virales”. Por ejemplo, para detectar el virus de la hepatitis C (HCV) con las

pruebas serológicas convencionales, deben haber transcurrido alrededor de dos meses desde la infección, mientras que las NAT permiten detectarlo aproximadamente cinco días después de la infección. El médico explicó que “se protege tanto a los pacientes como al donante, ya que este último es puesto sobre aviso para que pueda tratarse, y a su vez deje de contagiar”.

Al respecto, el Dr. Jorge Alberto Rey, Jefe de la División de Enfermedades de Transmisión Transfusional del Departamento de Hemoterapia e Inmunohematología del Hospital de Clínicas 'José de San Martín', reveló que “en nuestro Banco de Sangre se procesan alrededor de 6000 donantes al año. Fue el primero en implementar el control para VIH, Hepatitis B y C en muestra individual por biología molecular”. Entre los primeros 5700 donantes estudiados en la entidad se detectó un caso de VIH para un donante que había negado pertenecer a un grupo con conductas y factores de riesgo. “Esta unidad de sangre no fue transfundida y el donante fue re-citado tres semanas después, presentando en esa oportunidad pruebas positivas para ARN viral y la aparición de anticuerpos”, comentó.

Esta tecnología evitó que se repita una situación lamentable acaecida en la década de los ’90 en el Hospital de Clínicas, cuando dos pacientes se infectaron por el VIH a través de

una transfusión. Pese a que el mismo hospital detectó el contagio mediante un seguimiento de los receptores y la comunicó a los afectados, éstos recurrieron a la justicia. “El fallo definitivo fue la absolución de la institución por haber utilizado todos los métodos disponibles para evitar la transmisión. Obviamente, en ese momento no disponíamos en el país de biología molecular para el control de las donaciones”, comentó el médico.

Si bien NAT se conoce hace más de diez años y ya se usa en forma rutinaria en varios países, incluyendo EE.UU., Canadá, Francia, Australia, Sudáfrica, China y otros países de Europa y Asia, no es obligatoria en la Argentina. En nuestro país, donde la prevalencia en donantes de sangre de los virus VIH, Hepatitis B y C es del 0,2 por ciento, 0,3 por ciento y 0,9 por ciento respectivamente. Menos del 15 por ciento del millón de unidades de sangre donadas por año es analizado con NAT. Las ochocientas cincuenta mil unidades de sangre restantes son chequeadas mediante serología, por lo que no cuentan con este nivel de seguridad.

“Considero que el control de los donantes con biología molecular debería ser obligatorio para todos los niveles de atención en salud, ya sean públicos o privados”, consignó el Dr. Rey. Dado que en la actualidad la ley no lo exige, en nuestro país “no se realiza en la mayoría de las instituciones, ni tampoco es reconocida como práctica para su reembolso por las obras sociales ni planes de medicina privados. Esto genera una suerte de riesgo y falta de preocupación por el cuidado de los pacientes. Indudablemente también genera diferencias en cuanto a la posibilidad de ofrecer la misma seguridad a todos los pacientes que requieran transfusiones”, aseveró el médico.

Entre las entidades locales que cuentan con este sistema se encuentran los ya citados (Fundación Hemocentro Buenos Aires y el Hospital de Clínicas “José de San Martín”), así como el Hospital Garrahan, centros de salud de Rosario y Neuquén, y en la provincia de Córdoba. En esta última, este análisis se hizo obligatorio después de que dos pacientes se contagiaran de VIH por medio de una transfusión. Cada año se realizan mundialmente cerca de 92 millones de donaciones de sangre. La sangre donada se emplea en transfusiones ante hemorragias, trasplantes, cirugías, y para el tratamiento de enfermedades tales como la leucemia o el cáncer.

Riesgo vigente

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que cada año en el mundo las transfusiones sanguíneas realizadas sin análisis serológicos ni de biología molecular (lo que se denomina ‘no segura’) son responsables de:

-Hepatitis B: 16 millones de casos nuevos  

-Hepatitis C: 5 millones de casos nuevos 

-VIH: 160.000 casos de infecciones. Entre el 5 y 10 por ciento de las infecciones por VIH en todo el mundo es consecuencia de transfusiones de sangre o hemoderivados contaminados.

Qué es el análisis NAT

El análisis de ácidos nucleicos (NAT) detecta la presencia en la sangre de ARN y/o ADN de virus, por lo general de VIH, Hepatitis B y Hepatitis C. Se estima que del total de unidades de sangre que se donan en el mundo, el 60 por ciento es analizado por este sistema

Los equipos de NAT pueden realizar pruebas de sangre de donantes individuales (más precisas, aunque también de mayor costo y lentitud) o de un grupo o ‘pool’ de donantes (menos sensibles que las individuales)

Estrategias para una sangre segura

A fin de obtener unidades de sangre ‘seguras’ en cantidad suficiente, mundialmente se han implementado diversas estrategias, además del análisis rutinario de la sangre. Entre ellas se incluyen la selección del donante y, en especial, el estímulo a que más personas se conviertan en donantes habituales. Para ser donante es necesario cumplir con ciertas normas consensuadas internacional y localmente, que tienden a reducir el riesgo para el que dona y para el que recibe, incluyendo ser mayor de 18 años, pesar más de 50 kilos, no estar tomando determinadas medicaciones, no haberse hecho tatuajes ni piercings en el último año, no ser adicto a drogas, practicar sexo en forma segura y otros. Ello lleva a que “gran cantidad de los donantes, entre 20 y 22 por ciento en nuestro centro, deben ser rechazados, generalmente mujeres jóvenes con bajos niveles de hemoglobina”, comentó el Dr. Fernández.

“Existen dos tipos de donante: el de ‘reposición’, que acude al banco de sangre a pedido de un familiar o amigo para reponer la sangre que se utiliza durante una internación, y el habitual, que por lo menos una o dos veces al año dona en forma voluntaria”, detalló el médico. “El donante de reposición suele estar bastante presionado, tiene que donar aún no estando en las mejores condiciones, para cumplir con el requerimiento de un hospital o centro de salud, y esto implica un riesgo”.

Es por eso que el donante ideal es aquél que cumple con los requisitos y que dona en forma frecuente. Este año se celebró el Día Mundial del Donante en Argentina, con el fin de incrementar la conciencia de donación, y si bien “esto requiere un cambio cultural que va a demandar años, porque no se hace de un día para el otro”, a largo plazo se espera obtener “una mejor calidad de donante”, consignó Fernández.

Requisitos para donar

Condiciones para la selección de los donantes (según las Normas de la Asociación Argentina de Hemoterapia e Inmunohematología - AAHI, actualizado con las Normas Técnicas y Administrativas de la especialidad de Hemoterapia –Resolución 865/2006).

Pueden donar sangre:

-Personas de entre 18 y 65 años de más de 50 kg que no posean otros factores excluyentes, y que hayan dejado pasar al menos 8 semanas desde la última donación.
 
No pueden donar sangre:

-Quienes padezcan enfermedades virales transmisibles por transfusión o se hayan encontrado en situación de riesgo para contraerlas, incluyendo Chagas, brucelosis, VIH, hepatitis C, hepatitis B y otros. Así, quedan excluidos quienes usen o hayan usado alguna vez drogas ilegales inyectables, los alcohólicos o en estado de ebriedad, aquellos que se hemodialicen o reciban frecuentemente transfusiones, y quienes posean antecedentes reiterados de sífilis o gonorrea. Enfermedades bacterianas como el bacilo de Hansen y la tuberculosis también son causa de exclusión.

-Tampoco pueden donar quienes sufran enfermedad cardíaca, hepática o pulmonar, con antecedentes de cáncer, tendencia al sangrado anormal, convulsiones o pérdida del conocimiento, asma severa, diabetes insulino-dependiente, hipertiroidismo, psoriasis tratada con psoralenos. También quedan excluidos quienes tengan presión arterial alta o muy baja, y aquellos que se hayan sometido a endoscopias, laparoscopias y cirugías en los últimos 12 meses antes.

-En cuanto a quienes se encuentran tomando medicamentos, debe evaluarse el tipo de droga y el cuadro clínico que determina la indicación para decidir si la persona puede o no donar. Debe evitarse la ingestión de aspirina hasta 72 horas antes de la donación, ya que excluye la unidad para elaborar plaquetas como única fuente para un receptor. Aquellos tratados por alergia, paludismo, o que hayan sido vacunados recientemente, deben hablar con el médico para evaluar su situación.

-Las embarazadas no pueden donar sangre. Tampoco las mujeres que hayan tenido un parto normal menos de 8 semanas antes, o que hayan experimentado cesárea o aborto con legrado menos de 12 meses antes.

-Asimismo, quedan inhabilitados transitoriamente como donantes quienes se hayan hecho tatuajes o piercings, acupuntura con agujas no esterilizadas, quienes hayan tenido accidentes laborales con exposición a sangre o secreciones (pinchazos o contacto con ellas a través de mucosas o heridas), hayan estado detenidos por más de 72 hs. en instituciones carcelarias o policiales, tengan prácticas sexuales de riesgo aumentado de infecciones, tales como sexo a cambio de dinero o drogas, sexo entre hombres, sexo con pacientes hemodializados, VIH-positivos o infectados de hepatitis B o C, y otros.

Cómo se dona

1. Concurrir al hemocentro con documento de identidad.

2. No es conveniente el ayuno total; por el contrario, se aconseja que el donante ingiera antes de la donación alguna bebida o alimento sin grasas ni alcohol.

3. Completar un cuestionario destinado a proteger la salud del donante y la de el/los receptores.

4. Efectuar una entrevista con un médico para un breve chequeo de aptitud.

5. Realizar la donación.

6. Tomar unos minutos de reposo y un refrigerio, con abundante líquido.

7. Continuar con la actividad cotidiana, evitando el trabajo o ejercicio violento.

El procedimiento es seguro, aunque eventualmente pueden presentarse molestias, mareo, lipotimia, náuseas o hematoma en la zona de punción.

Acerca de la Fundación Hemocentro Buenos Aires

La Fundación Hemocentro Buenos Aires, entidad sin fines de lucro, es una moderna organización habilitada con equipamiento de última generación y personal especializado, para cubrir todos los requerimientos de la Medicina Transfusional. Se encuentra incorporada al Registro Nacional de Servicios de Hemoterapia, Plan Nacional de Sangre, Ministerio de Salud de La Nación. El Hemocentro Buenos Aires es el primer centro regional de Hemoterapia nivel “A” de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, diseñado íntegramente para cumplir con las normativas dispuestas por la nueva Ley de Sangre, vigente desde el año 2007. La entidad se encuentra a la vanguardia tecnológica y científica, en un esfuerzo continuo para garantizar la máxima calidad de los componentes sanguíneos, con la estandarización y control total de los procesos, y un equipo profesional de excelencia.

www.hemobaires.org.ar 

El secretario de Salud Comunitaria del Ministerio de Salud de la Nación, Daniel Gollan, entregó hoy al decano de Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba, Gustavo Irico, un subsidio de 3.130.000 pesos para desarrollar un Centro de Reproducción Asistida en el Hospital Universitario de Maternidad y Neonatología, dependiente de la entidad educativa. 

Calendario de Eventos